El Almanzor
La Sierra de Gredos es maravillosa. Es uno de esos parajes que posee absolutamente todo para pasar un día magnífico en el campo, a excepción de una cosa, árboles. Si quieres sombra sólo la encontrarás bajo rocas. Por lo demás, te permite llevar a cabo cualquier opción, desde pasar el día en la laguna grande como cualquier dominguero hasta hacerte rutas de varios días.
La primera vez que estuve fue en una marcha organizada por mi padre el 20 de julio del 92. Fuimos él, mis hermanos, dos de mis primos (Coco y Mika) y un servidor. La idea era hacer una ruta por toda la sierra y volver a la plataforma días después.
La dureza de las etapas hizo que al final montáramos campamento base en la laguna y de ahí partiéramos cada día hacia un destino diferente. Esto permitió que al final de cada jornada pudiésemos deleitarnos con un bañito en la laguna, que en aquellos tiempos aún estaba permitido, como poner las tiendas donde te diera la gana (qué buenos tiempos).
La mayoría de los días acabábamos destrozados pero nos merecía la pena por todas las experiencias vividas.
Así pasamos unos días entrañables donde empezamos a saber lo que era alta montaña subiendo a la Portilla del Crampón o al Almanzor (2592 m).
La Galana
21 años después (30 de junio de 2013) volví a subir un pico de la Sierra de Gredos. Esta vez fue La Galana, segundo pico más alto de dicha sierra, después del Almanzor, con 2.568 m de altitud. En esta ocasión compartía viaje con Luis, con Hera y Pepe (amigos de Luis), el cuñado de Pepé y con su sobrino. Como se trataba de una excursión de un día habíamos quedado a las 5 de la mañana (pá morirse). Empezamos a andar a las 7 y pico con un frío que pela y con un cielo totalmente despejado.
Hicimos una paradita técnica en el refugio de la Laguna Grande, donde habían puesto un puentecito nuevo de madera muy mono para cruzar el río, y seguimos adelante con muchas ganas.
En nada de tiempo la pendiente se pronunció y empezamos a ver los primeros neveros de la zona.
Estos se fueron agrandando hasta obligarnos a pasar por ellos para avanzar por el camino.
Dudabamos de si ibamos a poder llegar a la cumbre por culpa de la nieve porque la mayoría de nosotros no llevabamos crampones. Al final pudimos bordear los neveros de la subida hasta la base de La Galana.
Allí ya no había nieve. Hicimos un descansito para beber agua. Sólo nos quedaba subir los dos picos que posee en el ápice La Galana.
Las vistas que nos ofrecía del paraje era estupendo.
El paso desde el primer pico al segundo es bastante expuesto así que Hera y yo decidimos quedarnos en el primer pico mientras los otros 4 culminaban la ruta.
En estas imágenes se puede ver a los compañeros subiendo el pico más alto.
Cuando se cansaron de hacer el mono en la cumbre regresaron con nosotros y comimos para recupera fuerzas para la bajada.
Justo por encima de La Laguna Grande, donde han prohibido el baño, está la charca esmeralda donde algunos de los compis decidieron refrescarse un rato.
La vuelta desde la laguna, como siempre, es un delicioso paseo rodeado de cabras montesas y de piornos en flor donde uno vuelve siempre la vista atrás para decirle a la sierra un "hasta pronto"











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