Este recorrido lo realicé con mi padre, con mi hermano y con mis primos Coco y Chencho en el año 93 (creo recordar). Como eramos todo machotes evidentemente lo pasamos bien pero no llevamos cámara de fotos para dar fe de la historia y seguro que tampoco crema solar, es lo que tiene.
Salimos por la tarde dirección este por la carretera del pinar hasta el refugio de cabeza lijar, donde hicimos noche en la mirador haciendo vivac ya que la noche era estupenda. Me imagino que en estas noches es donde mi padre iniciaría nuestra curiosidad hacia la astronomía enseñándonos a reconocer la mayoría de las constelaciones circumpolares y otras claramente visibles en las noches estivales.
El 2º día lo iniciamos bajando al Alto del León donde cruzamos la N-VI y cogimos un camino hacia la peñota. Posteriormente bajamos por la ladera para tomar el camino del Principe hacia el collado del Águila, donde a Coco le dio una pájara provocada en su mayor parte por la falta de agua ya que desde que salimos no habíamos podido rellenar las cantimploras aún.
De aquí fuimos dirección a Fuenfría en donde, por fin, encontramos una fuente en la que saciar la sed y llenar las cantimploras. Proseguimos por el camino Schmidt hasta Navacerrada donde preparamos el segundo vivac.
Al día siguiente, con tiempo de sobre, nos encaminamos a cruzar el puerto para subir a las guarramillas, bajar hacia el Ventisquero de la Condesa y seguir hasta el nacimiento del Manzanares que no es espectacular pero es nuestro río y eso lo hace grande (un poco de chovinismo nunca viene mal). Seguimos su curso hasta el tercer vivac en un refugiete en la pista por encima de Charca Verde porque nos sobraba la tira de tiempo hasta la cita de la vuelta.
A la mañana siguiente bajamos al Tranco y después a Manzanares el Real donde habíamos quedado con mi madre para recogernos.
Una excursión bonita donde las haya y tranquila. Perfecta para meter el gusanillo campestre a cualquiera.
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